(Fuente: modernmethadone, vía silverfawn)
Ciudad de Cristal. Paul Auster
Quinn dormía cuando estaba oscuro, y cuando había luz, comía y escribía. Poco a poco, la oscuridad empezó a ganar terreno. La luz se había vuelto gradualmente más débil y pasajera. Le parecía que cada vez tenía menos tiempo para comer y escribir…que esos períodos se habían reducido a simples minutos.
Una vez, sólo tuvo tiempo de escribir tres frases.
La próxima, sólo dos.
Empezó a saltarse comidas, pero el tiempo seguía disminuyendo. Había olvidado que tenía luz eléctrica. Las páginas de la libreta estaban acabándose y empezó a medir sus palabras con mucho cuidado. El caso había quedado muy atrás y no se tomaba la molestia de pensar en él. Había sido un puente hacia otro lugar de su vida, y ahora había perdido todo su significado.
Escribió sobre las estrellas, y la tierra, y sus esperanzas para la humanidad. Sentía que sus palabras se habían desprendido de él, que formaban parte del ancho mundo…
…tan reales y concretas como una piedra. O un lago. O una flor.
Recordó el momento de su nacimiento y la infinita bondad del mundo
y de toda la gente que había amado.
Se preguntó si sería capaz de escribir sin pluma, si podría aprender a hablar, a llenar la oscuridad con su voz lanzando las palabras al aire, a las paredes, a la ciudad, aunque la luz no volviera nunca más.
Qué sucederá cuando ya no queden más páginas en la libreta?
Sturm und Drang